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El Camino Hacia La Cultura: Lo Que Hay Que…
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El Camino Hacia La Cultura: Lo Que Hay Que Leer, Ver y Escuchar (Spanish… (utgåvan 2007)

av c-esar-vidal-manzanares (Författare)

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241773,347 (2.5)Ingen/inga
Medlem:Library_user_3.0
Titel:El Camino Hacia La Cultura: Lo Que Hay Que Leer, Ver y Escuchar (Spanish Edition)
Författare:c-esar-vidal-manzanares (Författare)
Info:Planeta. (2007)
Samlingar:Ditt bibliotek
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El Camino Hacia La Cultura: Lo Que Hay Que Leer, Ver y Escuchar (Spanish Edition) av César Vidal

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La primera crítica que se le puede hacer a este libro es su título. Este escrito no es, como pueda aparentar por dicho título, una visión global acerca de la historia de la cultura de la humanidad. Más bien, este libro se puede considerar como un ensayo, en el cual César Vidal intenta defender la teoría de que los mayores logros de la historia han sido debidos a los textos de la Biblia, los cuales recogen la tradición cultural judeo-cristiana.

Según César Vidal, el progreso de la humanidad se ha logrado cuando alguien seguía las enseñanzas de la Biblia; y el atraso ha ocurrido cuando alguien se separaba de ellas. La teoría básica de César Vidal se puede resumir así: USA se convirtió en el siglo XX en la primera potencia política mundial. La Constitución norteamericana fue escrita, en gran medida, por puritanos protestantes (algunos de ellos, calvinistas) que emigraron a Norteamérica. Los puritanos protestantes, “teóricamente”, seguían la filosofía y la moral que se defienden en la Biblia. Luego, mucho bueno debe tener la Biblia ya que fue la base ideológica causante del gran auge económico y político de Norteamérica.

Sin embargo, a César Vidal se le olvida decir que el “La declaración de derechos de Virginia” y la Constitución norteamericana hincan sus raíces en una profunda tradición inglesa de libertad individual y de control al poder del rey (Carta Magna, Common Law, Triennial Act… ). Por otra parte, es sintomático que César Vidal no haga en todo su libro ni una sola referencia a Erich Fromm, el hombre que estudió de forma magistral las relaciones entre religión, autoritarismo y fascismo. En su amplia lista de libros imprescindibles, César Vidal no incluye ni uno solo de Fromm. Y es que a un creyente le debe doler mucho la crítica tan acertada que Fromm hizo (en libros como “El miedo a la libertad”) al autoritarismo que se desprende de muchos textos bíblicos.

César Vidal propone también la teoría de que la mentalidad trabajadora de los protestantes que emigraron a los Estados Unidos fue la causante del gran éxito económico del país. Al estudiar este tema, parece imprescindible recordar el famoso libro de Max Weber “La ética protestante y el espíritu del capitalismo”. Hay división de opiniones acerca de si Weber tenía razón al afirmar que el protestantismo ha sido un gran impulsor del capitalismo como sistema económico. Algunos autores están de acuerdo en ello, y otros no. Pero lo que parece indudable es que esa ideología de defensa del trabajo duro, si bien podría tener su origen en el Antiguo Testamento, es opuesta a la filosofía del Nuevo. Que los protestantes tengan una mentalidad especialmente orientada al trabajo y al ahorro (si es que la tienen) es algo contrario a las enseñanzas de Jesucristo. La defensa calvinista del éxito profesional como demostración, en la tierra, de la redención divina, difícilmente puede provenir de Jesús. Cristo era un profeta apocalíptico que basaba sus enseñanzas en la idea de que el fin del mundo era inminente, tal como explica Bart D. Ehrman en su libro “Jesús el profeta judío apocalíptico”. ¿Qué sentido podría tener trabajar y ahorrar cuando ya no había un mañana sobre la tierra, debido a que el Apocalipsis llegaba ya?: “Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, angustia de la gente, trastornada por el estruendo del mar y de las olas. Los hombres se quedarán sin aliento por el terror y la ansiedad ante las cosas que se abatirán sobre el mundo, porque las fuerzas de los cielos se tambalearán. Y entonces verán venir al Hijo del hombre en una nube con gran poder y gloria.” (Lucas 21:25-27). “Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que el Reino de Dios está cerca. Yo os aseguro que no pasará esta generación hasta que todo esto suceda.” (Lucas 21:31-32). “Pues de verdad os digo que hay algunos, entre los aquí presentes, que no gustarán la muerte hasta que vean el Reino de Dios.” (Lucas 9:27).

Jesús recomendaba a sus discípulos que se prepararan para el Apocalipsis, dejaran de trabajar y confiaran su sustento a la Divina Providencia: “Fijaos en los cuervos: ni siembran, ni cosechan; no tienen bodega ni granero, pero Dios los alimenta.” (Lucas 12:24). "Fijaos en los lirios, cómo ni hilan ni tejen. Pero yo os digo que ni Salomón en toda su gloria se vistió como uno de ellos. Pues si la hierba que hoy está en el campo y mañana se echa al horno, Dios así la viste ¡cuánto más a vosotros, hombres de poca fe! Así, pues, vosotros no andéis buscando qué comer ni qué beber, y no estéis inquietos. Que por todas esas cosas que se afanan los gentiles del mundo; y ya sabe vuestro Padre que tenéis la necesidad de eso. Buscad más bien su Reino y esas cosas se os darán por añadidura.” (Lucas 12:27-31). Parece evidente que esta mentalidad es totalmente opuesta a la visión capitalista de trabajo duro y ahorro, para poder adquirir bienes de capital y mejorar la productividad económica futura. ¿Para qué vas a trabajar y ahorrar si estás a las puertas del fin del mundo? Y, para colmo, según Jesús, era más difícil que un rico entrara en el cielo, que un camello pasara por el ojo de una aguja (Mateo 19:23-24). El dinero y las riquezas eran un lastre para poder alcanzar el paraíso en el otro mundo: “Vended vuestros bienes y dad limosna.” (Lucas 12:33). “No amontonéis tesoros en la tierra, donde hay polilla y herrumbre que corroen, y ladrones que socavan y roban. Amontonad tesoros más bien en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que corroan, ni ladrones que socaven y roben.” (Mateo 6:19-20). “Así pues, cualquiera de vosotros que no renuncie a todos sus bienes no puede ser discípulo mío.” (Lucas 14:33).

Es cierto que en el Nuevo Testamento se encuentran también algunas declaraciones de Jesucristo que implican una defensa de aspectos del capitalismo. En la parábola de los talentos (Mateo 25:14-30), similar a la parábola de las minas (Lucas 19:11-27), Jesús parece ver con buenos ojos la inversión del dinero y el cobro de intereses. Pero creo que estas palabras solo pueden ser consideradas como una rara excepción a la filosofía apocalíptica que Jesús defiende a lo largo de los Evangelios. Filosofía que, por cierto, también está en la base de esta parábola.

Así que debemos concluir que el crecimiento económico de los Estados Unidos es opuesto a la ideología anticapitalista que impregna todo el Nuevo Testamento. Por lo que si César Vidal quiere seguir manteniendo su tesis económica, debería limitarse a apoyarla en el Antiguo Testamento y excluir, por completo, el Nuevo. Entonces, es cuando su teoría podría ser más coherente. Así, por ejemplo, parece claro que mandamientos morales como “no robarás” o “no codiciarás los bienes ajenos” denotan una mentalidad de respeto a la propiedad privada; algo que es inherente a la ideología capitalista. Asimismo en Proverbios hay varios versículos que critican la pereza y alaban el trabajo duro. Valga una muestra: “El perezoso no ara cuando llega el otoño, y en la siega busca, pero no hay nada.” (Proverbios 20:4). Y, sin duda, se pueden encontrar más versículos el Antiguo Testamento que encajan con la mentalidad capitalista, pero también otros que no parecen hacerlo tanto.

De todas formas, no creo aconsejable admitir la idea de que los hombres necesitamos la Biblia, o cualquier otro libro religioso, “escrito” por un Dios todo-poderoso externo al hombre, para establecer un buen sistema jurídico y político, tal y como parece afirmar César Vidal. Mucho más correcta parece la idea de que sean los mismos hombres los que organicen sus vidas en torno a leyes políticas y normas morales basadas en la razón y el derecho natural; tal y como Erich Fromm propuso en su libro “Man for Himself”.
______________________________

Anexo:

Creo que el libro de César Vidal nos debe llevar a reflexionar acerca de como es posible que en el mundo, hoy día, siga teniendo tanta influencia un profeta, como Jesucristo, que, de forma evidente, fracasó en sus predicciones apocalípticas. San Pablo, en la Primera Epístola a los Tesalonicenses (4:15-17), se mostraba convencido de que él mismo iba a ver, en vida, el fin del mundo y la llegada de un nuevo orden celestial. Es obvio que el fin del mundo no sucedió, tal y como Jesús predijo. San Pedro en su Segunda Epístola da constancia de que algunos creyentes se estaban impacientando al comprobar que el Apocalipsis no llegaba. ¿Por qué, entonces, los cristianos no renunciaron a su fe, si las predicciones de su profeta resultaron falsas? Parece evidente que no lo hicieron porque pudo en ellos su convicción acerca de que Jesús había resucitado de entre los muertos. El mismo Pablo dice en la Primera Epístola a los Corintios (15:14): “Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también nuestra fe”. Por lo que me parece interesante preguntarnos: ¿por qué tantas personas han aceptado la idea de que Jesús resucitó y tan pocas se suelen plantear la posibilidad de que no muriera en la cruz, sino que fuera bajado aún vivo de ella? Varios datos que aparecen en el Nuevo Testamento podrían apoyar esta teoría. Si seguimos los Evangelios, Jesús no pudo estar crucificado muchas horas y lo habitual es que los que sufren esta condena tarden unos cuantos días en morir. En Marcos 15:42-46 Poncio Pilato se extraña, por ello, de que Jesucristo hubiera muerto tan pronto. Además, San Juan afirma que los soldados romanos no le partieron las piernas, para matarlo, rápidamente, mediante asfixia; lo que sí hicieron a los otros dos crucificados. ¿Y si los soldados lo dieron por muerto, pero solo estaba desvanecido, debido al martirio que pudo haber recibido antes? Sospechosamente, el hecho de que un soldado clavara una lanza en el costado de Jesús, es algo que solo aparece en el Evangelio de Juan y no en los otros tres. ¿Pudo Juan inventarse este hecho para hacerlo corresponder con los textos de algunos profetas (Isaías 53:5, Zacarías 12:10)?

En fin, es obvio que no podemos saber, a ciencia cierta, si Jesucristo fue bajado aún vivo de la cruz pero creo que, al menos, hay datos en la Biblia que permiten plantear esa posibilidad de una forma razonable. Entonces, me asalta una pregunta: ¿por qué tantos hombres, a lo largo de la historia, han creído en la resurrección de un profeta fallido, como fue Jesús, y tan pocos la han puesto en duda? Me parece un tema para reflexionar en profundidad.

Personalmente, tengo la sospecha (por no decir el convencimiento) de que puede haber una segundo elemento responsable del anticapitalismo del Nuevo Testamento: el hecho de que Jesucristo podría haber sido un hombre que sufría lo que en psicología se define como un “trastorno autodestructivo de la personalidad”. A veces, las personas con esta “enfermedad” esconden sus tendencias autolesivas bajo el disfraz del servicio a los demás; y creo que Jesús podría ser un buen ejemplo de ello. ¿Es normal que una persona diga que “a quien te hiera en una mejilla, debemos presentarle también la otra; y al que nos quite el manto, no le negaremos la túnica”? ¿Puede alguien sano afirmar que Dios “es bueno con los desagradecidos y perversos” (Lucas 6:35)? ¿Es lógico que nos aconsejen que debemos amar a nuestros enemigos y rogar por los que nos persiguen? ¿No huele esto a una persona que busca ser agredida y destruida por los demás de una forma enfermiza? ¿Alguien en su sano juicio puede decirnos que debemos “odiar” a nuestros padres, hermanos, mujer, hijos, y hasta nuestra propia vida (Lucas 14:25-27)? ¿No parece evidente que alguien que recomienda algo así, tiene ser una persona que sufre un grave trastorno afectivo? ¿Puede un hombre emocionalmente sano, predicar el odio hacia uno mismo? Creo que hay tantos datos en los Evangelios que apoyan la teoría de que Jesús tenía una personalidad caracterizada por la autodestructividad que se podría escribir un libro entero acerca de este tema y de la influencia que ha tenido en el cristianismo posterior. En este comentario no puedo hacer más que una breve referencia a la cuestión.

En la historia del óbolo de la viuda, Jesús alaba el comportamiento de una mujer que entrega a los pobres las dos únicas monedas que le quedan. Pero si ella da sus dos monedas a los pobres, ¿cómo podrá comprar comida para no morir de hambre? Dice el refrán que la caridad bien entendida, empieza por uno mismo. Una cosa es ser generoso y otra, muy distinta, el comportarse de una forma casi suicida, tal y como parece hacer la viuda. Así que, puede que yo esté equivocado, pero me da la impresión de que el total aire anticapitalista que se respira al leer todo el Nuevo Testamento puede estar causado tanto por las ideas apocalípticas de Jesús (tomadas, seguramente, de Juan el Bautista, y de otros profetas judíos), como por un posible trastorno de personalidad que podría haber sufrido este hombre. Ambos factores pudieron ser un cóctel fatal que tuvo como resultado que el Nuevo Testamento desprenda una ideología de rechazo total al dinero, el trabajo y la familia. ( )
  Library_user_3.0 | Dec 29, 2019 |
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